El Valencia está a la espera de dos movimientos de mercado que afectarían a Gonçalo Guedes y Samu Castillejos para sumar algo de liquidez a sus cuentas y poder acometer algún fichaje de cara a este nuevo curso, eso sin totalmente Low Cost.
El caso es que la marcha del portugués del Wolverhampton es un hecho, no cuenta y lo quieren fuera, y además el Benfica está en negociaciones para sumarlo en propiedad tras tenerlo a préstamo el pasado curso.
El problema es que la operación se está alargando más de lo previsto y esto ha supuesto un hándicap importante para la planificación de fichajes del club blanquinegro, que espera como agua de mayo algo de efectivo para intentar pescar en la recta final de curso. La venta del luso al Benfica apenas supondría 450.000, correspondientes al 1,5% del precio de venta, que rondaría los 30M€ y que corresponden a la prima marcada por la FIFA por los derechos de formación.
El otro movimiento afecta a Samu Castillejo, futbolista que no cuenta para Baraja y al que se lleva semanas intentando colocar sin éxito. El extremo quiere la carta de libertad y presiona sabiendo las cuentas del Valencia, pero éstos se la niegan por activa y por pasiva. Un tira y afloja que al que más afecta es al club, bloqueado por un futbolista que es de los que más sueldo percibe y que no está en los planes de esta temporada.
Con la venta de Uros Racic al Sassuolo, el equipo ha sumado algo, pero aún insuficiente para cerrar a Canós y otros jugadores que están a la espera.